(CNN) — Para el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, vacunar a todos los mexicanos es una cuestión de política nacional de salud responsable, así como de justicia social.

«Las vacunas empezarán a llegar poco a poco», dijo el 15 de febrero, durante su rueda de prensa matutina diaria, una semana después de regresar a las actividades públicas tras contraer covid-19.

“Hoy lanzamos nuestro plan de vacunación y no parará. Seguiremos adelante con el objetivo de vacunar a todas las personas, de acuerdo con las prioridades preestablecidas”, agregó el mandatario.

Pero ya hay señales claras de que no todos los mexicanos están listos o dispuestos a recibir una inyección en el brazo.

En Aldama, un pequeño pueblo de unos 7.000 habitantes ubicado en la sierra central del sureño estado mexicano de Chiapas, algunas personas dicen que no se vacunarán, independientemente de cualquier plan de vacunación o de dónde provenga la vacuna.

«¿Por qué voy a ponerla? Si estoy bueno (sic). No es bueno que yo voy a decir a la fuerza que, sí, no, no sé», le dijo a CNN María Magdalena López Santís, residente de Aldama, expresándose en un español limitado.

Las comunidades indígenas como Aldama tienen un historial de desconfianza hacia el gobierno federal. En el mejor de los casos, dicen los líderes comunitarios, han sido ignorados. En el peor de los casos, han sido víctimas de apropiaciones de tierras, discriminación, abusos y ataques. Esta vez, parece que la falta de información y las teorías de conspiración que se han extendido en la región como un incendio forestal son las culpables de que duden sobre las vacunas.

Tomás López Pérez, secretario municipal de Aldama, le dijo a CNN que la gente allí, incluido él mismo, cree firmemente que las vacunas pueden hacer más daño que bien.

«Es que la gente tiene o está mal informada en este caso, piensa o realmente, en el caso de nosotros como no sabemos muy bien de que está hecho las vacunas, o reaccionan o pensamos de que les trae el virus directamente con las vacunas, ese sería el motivo principal por lo que no quieren vacunar”, le dijo López a CNN.

Dado que muchas personas en esas ciudades se comunican en sus dialectos nativos, la información del gobierno sobre su estrategia para la pandemia contra el covid-19 en muchos casos se pierde en la traducción.

Pero en cierto modo, Aldama también ha tenido suerte. Sus residentes, principalmente los mayas tzotziles, rara vez viajan a las grandes ciudades y muy pocas personas las visitan, lo que le evita a la ciudad lo peor de la pandemia, y significa que muchos residentes no ven la necesidad de vacunarse.

Los funcionarios locales afirman con orgullo que nadie aquí ha sido infectado por el coronavirus, aunque los funcionarios de salud no pudieron confirmar esa afirmación. Sin embargo, la ciudad cerró durante varios meses, al mismo tiempo que el gobierno federal impuso restricciones en todo el país.

Adolfo Victorio López Gómez, alcalde de la ciudad de Aldama, dijo a CNN que también le da crédito a la medicina tradicional por el bajo impacto del covid-19 en la ciudad y confía en su eficacia.

“Afortunadamente, tuvimos ahí las ideas ancestrales en cuanto a las medicinas tradicionales que, desde un momento, nosotros aterrizamos y se pidió que nuestros abuelos, tatarabuelos o nuestros pasados comenten más sobre la medicina tradicional, que afortunadamente eso nos ayudó mucho”, dijo López.

Los pueblos indígenas como Aldama son autónomos. La constitución mexicana permite que pueblos como estos se gobiernen bajo el principio de «tradiciones y costumbres».

No es el único pueblo en México que se niega a vacunarse

En 2018, había 421 municipios en México con esta designación de un total de 2.469 (17%). Y no es el único pueblo del sur de México donde la gente se niega a vacunarse.

A principios de este mes, José López López, alcalde de San Juan Cancuc, otro pueblo indígena ubicado en el altiplano central de Chiapas, envió una carta a las autoridades de salud estatales, informándoles de la decisión de su municipio de rechazar cualquier vacuna.

En la carta, López escribe que el municipio de 24.000 habitantes, compuesto por 45 comunidades, realizó una reunión a fines de enero en la que los ancianos del pueblo decidieron que «no se permitirá la campaña de vacunación». La carta también habla de «beneficios y posibles efectos adversos» de la vacuna.

La Secretaría de Salud del Estado de Chiapas respondió que respeta la autonomía de las poblaciones originarias, aunque los funcionarios insistieron en que seguirán promoviendo el diálogo con esas comunidades por el bien de la salud de todos.

El gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, se ha centrado recientemente en desacreditar las teorías de conspiración y falsedades sobre la vacuna contra el covid-19.

Fuente: https://cnnespanol.cnn.com/

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